domingo, 23 de agosto de 2015

Días.

Pasan los días. Uno y otro y otro. Cada noche. Cada semana. Cada mes. Cada año. Son diferentes. Unos de otros. No tienen nada en común. Un día puedes estar feliz y al otro querer morirte del asco. Hay muchos días distintos. Algunos en los que te levantas y te dices, ¿para qué voy a hacer la cama si esta noche la voy a deshacer? O en los que te pones a limpiar la habitación. O en los que te levantas con ganas de fotografiarlo todo. O en los que te quieres quedar en casa, viendo una peli. Hay muchos días. Cada uno es un recuerdo más para almacenar. Cada uno es un recuerdo más que a veces quieres olvidar pero no puedes. Hay miles y miles de días en toda tu vida. Los cuales serán buenos y malos. No voy a deciros que un día sin risa es un día perdido. Lo habéis escuchado de sobra por todas partes. Os diré esto. "Carpe Diem". Aprovecha el momento. Necesitas llorar, porque estás mal. Hazlo. Pero luego haz algo para divertirte. Haz fotos en mitad de la calle. Tírate en tu cama sin hacer con un libro en la mano. Limpia tu habitación, saca recuerdos y míralos. Vuelve a tu infancia jugando a la consola que utilizabas a los 7 años. Intenta colarte en sitios abandonados, sólo por sentir la adrenalina en tus venas. Haz todo lo que sea para aprovechar el momento. No lo dejes escapar. Cualquier cosa es genial para este día. Este nublado día. Haz cosas. Aprovecha cualquier tontería para hacer algo. Vuélvete loco. Hasta decir que ellos son los locos y tú el normal. Hasta que te miren por la calle por ir con mechas multicolores en el pelo. Ríete de las estupideces que te pasan. Aprovecha el momento. Vive. Siente. Crece. Sueña. Carpe Diem cada día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario