domingo, 22 de febrero de 2015

Demonios.

Toda la noche despierta. No he dormido nada. Otra vez los demonios de mi cabeza. Me levanto a ponerme una taza de café caliente. Mientras el ruido de la cafetera va sonando, saco mi taza preferida. 'Tú eliges cómo puede ser cada día'. Me río en mis adentros. Me voy al sofá, enciendo la tele y veo que todo está lleno de tragedias. La apago y enciendo el ordenador. Cuando me he querido dar cuenta me he terminado el café. Ni si quiera lo he saboreado. No tengo ninguna notificación en alguna de mis 'redes sociales'. No entiendo ese nombre. Nunca lo entenderé. En fin. Mis demonios vuelven al acecho. Otra vez esa tortura en mi cabeza. Algún espero hacerles callar. Espero. Me surcan 2 lágrimas que me seco al momento. Aunque este sola en casa, sé que alguien desde arriba me observa. No quiero preocuparle. Se merece verme una sonrisa. Así que dejo la taza en el fregadero. Me visto. Me peino. Salgo de casa para dar un paseo. Para aclararme y hacer callar a alguno de mis demonios. Llego a un parque. Busco un sitio solitario. Ahí es cuando entro en mis pensamientos y empiezo uno a uno a callar a mis demonios. Pasado un rato me levanto y respiro profundamente. Gracias. Por fin se han escondido. Mis demonios ya se han escondido. Esta noche será la primera en dormir de un tirón. En la que no me levante a las 4:20 de la mañana por su culpa. Desde aquel día el reloj se quedo parado en esa hora. Todas las noches me levantaba a aquella hora. Por culpa de los malditos demonios. Demonios que se han escondido al fin. Demonios que se han ido. Demonios. Mis malditos demonios.

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