sábado, 2 de diciembre de 2017

Rencores y venganzas

En algún momento de tu vida habrás sentido lo que llamamos rencor, y habrás tenido sed de venganza. A todos nos ha pasado, ese momento de enfado con una persona y querer hacerla el mal. A mí me ha pasado y hace unos días. No quería saber nada de esa persona, no quería ni verla en pintura y quería hacerla daño, el mismo daño que me había hecho. Pero pasados unos días, muy pocos, pero en los que he reflexionado bastante me he dado cuenta de que no sirve de nada. Tener ese rencor no sirve de nada sino para enfadarte más, es verdad no te estoy diciendo que te olvides del tema desde el minuto 1 que ha pasado pero sí que te lo tomes con calma, porque enfadado y lleno de ganas de vengarte no se llega a ningún lado. El rencor nos hace peores y nos lleva a hacer cosas que son aún más malas de las que nos han hecho a nosotros.
El ser humano hace daño a veces sin darse cuenta de que lo está haciendo, otras veces lo hace aposta. Pero todo ser humano debería ser perdonado un par de veces. No todos nacimos sabiendo lo que está bien y lo que está mal, no nacimos siendo perfectos y nunca lo vamos a ser ya que eso es imposible. Perdonar a esa amiga con la que te peleaste por x motivo hace 3 años no te va a matar.
Me da pena, me da pena que por cosas cómo estas se pierda la amistad o el amor... Además todo llega cuando tiene que llegar sea malo o bueno. Y a lo mejor soy yo que no le gusta ir perdiendo gente porque ya ha perdido a la suficiente, o que soy muy buena y tonta pero... creo que perdonar de vez en cuando no está mal y recuperar lo perdido tampoco, menos si vale la pena.
Así que, por favor si alguna vez pasas por esos momentos dónde piensas que la venganza es la única solución, para, respira, piénsalo durante unos días y luego ya si eso actúas o no. El rencor no llega a ningún sitio sólo nos hace volvernos venenosos.

Persona ideal

No existe la persona ideal. Cuando te enamoras, lo haces y punto. No te das cuenta de su altura, peso, pelo... Sólo te das cuenta de que te gusta estar con esa persona. Olvidas todo. Olvidas lo que te parecía a ti ideal, y te empiezas a fijar en los pequeños detalles de esa persona. Sus tics, sus manías, su forma de coger la taza, como toma el café, ese lunar que tiene escondido y que la hace adorable. No existe el tipo ideal. Por mucho que tu cerebro quiera, el corazón manda en los temas del amor. 
Te enamoras con el corazón, y aunque a la larga también con el cerebro, el corazón es el que manda. Este se desentiende de ideales, sólo se da cuenta de los sentimientos. 
Así que, por mucho que digas mi chico/a ideal sería x, luego no se va a cumplir. Pero lo mejor es que eso es lo que más feliz te va a hacer. 
Los ideales están para romperlos, y destruirlos.