domingo, 22 de enero de 2017

Merecer.

Las personas que me conocen saben que he pasado muchas cosas duras a lo largo de mi corta existencia. Que he tenido que hacer frente a momentos que muchas personas se hubieran rendido a la mínima. Con esto no quiero decir que sea fácil. No, nunca ha sido fácil. Puede que esos momentos hayan pasado, pero no. Siguen ahí, porque son parte de mi vida y nunca se van a ir. La vida no ha sido muy buena conmigo en ciertos aspectos. Aunque el año pasado me ha dio a varias personitas que hicieron de mí una gran persona, además de conocer un estilo de música que nunca pensaría que me iba a gustar.
Pero a pesar de eso, pienso que todo el amor, todo el apoyo y el cariño que se me está dando y se me ha dado; no los merezco. No merezco nada de eso. De qué me sirve tener todo ese amor si veo que a mi alrededor la gente no es feliz. De qué me sirve ser feliz, si la gente a mi alrededor no lo es. Por eso siempro doy, doy y doy, sin querer nada a cambio. Yo ya estoy totalmente rota y a pesar de que me arregle siempre tendré esa sensación de estar totalmente vacía. No quiero que nadie se preocupe por mí, no quiero molestar a nadie, que nadie me preste atención. Soy la mancha del cuadro que está en la esquina, del que nadie se da cuenta que está ahí. Por favor, no me deis amor. No lo merezco, vosotros os lo merecéis mucho más que yo. Yo no merezco ser feliz, ni que nadie me cariño. ¿De qué sirve alimentar un alma rota? La vida ya ha sido suficiente dura conmigo. Si puedo evitar que sea dura con alguno de vosotros, lo intentaré. Porque de verdad no os merecéis lo que he pasado. Os merecéis cariño y comprensión. Por eso no tenéis que malgastar vuestro tiempo en mí. Inventirlo en vosotros mismos o en algo que merezca la pena. No en alguien como yo. Llevo 4 años atrapada en un pozo sin fondo. Vuestro cariño no debe terminar en algo así. Lanzado a algo que no tiene fondo y no se puede recuperar.

lunes, 9 de enero de 2017

Pétalos.

Hoy, sacando al perro me he fijado en unos pétalos de rosa tirados en la calle. Al principio me ha parecido bonito, porque los pétalos de rosa me encantan, son tan ligeros y tan perfectos, me parecen únicos. Pero luego he pensado: "Esos pétalos han sido arrancados de una rosa, para ser esparcidos por la calle... Eso es un poco cruel." Sí, lo es. Aunque es un floricidio muy bonito.
Al pensar esto me he dado cuenta que llevo unos días muy negativa conmigo misma y a veces mi cabeza hecha humo con un sólo tema, cuando yo misma sé la respuesta. Aunque, siempre la yo negativa no ayuda y vuelve otra vez con el tema. Ese sentimiento de negatividad ha entrado en mí, como una corriente de aire frío que se ha metido por mis dedos, llegando hasta mi alma y ha se ha quedado, congelando parte de mí. No sé si tú, el que está detrás de la pantalla, habrás sentido esto alguna vez. Yo sé la cura. La cura es evitar que ese sentimiento resurja, no hacerle caso y así la calidez volverá a ti. Es complicado, pero se puede. La negatividad es sólo un pozo sin fondo dónde empiezas a caer y a caer, además de ir quedándote dormido, así esta se hace contigo y ya no te deja salir. Puede decirse que es como los pétalos de rosa de mi calle. Tú eres la rosa, y la negatividad la persona que ha comprado esa rosa. Esta parece que te va a tratar bien pero en realidad lo único que está haciendo es arrancarte uno por uno tus delicados pétalos, hasta dejarte sin ninguno y tirarte al suelo. No dejes que haga nada de eso. Serás una rosa, pero las rosas tienen espinas.
Vamos a volver a sentir el calor, vamos a volver a descongelar parte de nuestra alma, vamos a hacer daño a la negatividad con nuestras espinas. Vamos a despertar, y vamos a escalar de ese pozo que no tendrá fondo pero si tiene salida. Vamos a cuidarnos y a querernos, vamos a respirar. Pero vamos a hacerlo de verdad.
Sólo tú puedes hacer esto. ¿Quieres ser engullido y que hayan roto tus pétalos o quieres salir y clavar tus espinas?