jueves, 19 de mayo de 2016

Acariciarte el alma.

Acariciarte el pelo,tan suave y sedoso,mientras duermes. 
Acariciarte los lóbulos de las orejas, porque son suaves y delicados. 
Acariciarte las ojeras, de dormir poco.
Acariciarte las arrugas en la frente, que se crean cuando estas enfurruñado. 
Acariciarte las pestañas, tan legras y largas como puentes para las lágrimas.
Acariciarte las mejillas y después apretartelas, poniendote la boca-pez, que tanto me encanta.
Acariciarte las patillas, por dónde salen unos pelillos que van a  hacer de barba. 
Acariciarte los labios resecos pero rosados. 
Acariciarte el cuello, con su nuez. Mientras veo como tragas saliva y sube y baja.
Acariciarte la espalda, uniendo tus lunares. Haciendo que estoy en un cohete recorriendo una galaxia nueva, de planeta en planeta. 
Acariciarte el dedo meñique del pie, que tanto sufre cuando te das ese golpe contra la esquina de pata de una mesa. 
Acariciarte las venas de las manos, como si fuesen rios.
Acariciarte el ombligo, intentandote hacerte cosquillas.
Acariciarte todo tu cuerpo. Disfrutando poco a poco de cada parte. Abriendo los sentidos. Y dejarles disfrutar. Porque las pequeñas cosas son las más grandes. Las que os hacen sentir mejor y las que se quedan en la mente. 
Porque cada pequeña cosa que hagas, alimenta al alma. Y ya si alguien te lo hace, es como una caricia en esta. Que te acaricien la piel está muy bien, pero que acaricie al alma, es algo único. 

lunes, 2 de mayo de 2016

Un pequeño recuerdo.


Cada uno poseemos un tigre o un león dentro, que sale al exterior de vez en cuando. Y es bonito fotografiar cuando sale, ya que se nos ve el lado más puro que tenemos.