Mil letras sin pintar, una artista sin poder hablar. Va pintando las letras, con cada una de sus ideas. Pintando las letras. Pintando sus ideas.
lunes, 14 de marzo de 2016
Pozos sin fondos y sin esperanzas.
Me pregunto a mi misma todos los días, ¿para qué estoy aquí? A pesar de tener 16 años y pico, no sé aún para qué estoy aquí. Veo que no tengo vocación en la vida. Que estoy en cosas que se me dan mal. No he podido hacer nada a derechas desde que tengo conciencia. No puedo tener amigos porque soy una mala amiga. Perdí a mi madre y ni siquiera me despedí de ella. Ni siquiera pude hacer nada para salvarla. No sé para qué estoy aquí. Odio mi cuerpo. Odio todo de mí. Soy emocionalmente inestable. Psicológicamente también. No sé que voy a estudiar. Ni siquiera puedo aprobar 2 asignaturas de ciencias. Siempre alguien me cuestiona que hago en ciencias. Y yo a la vez que contesto me pregunto,¿qué estoy haciendo con mi vida? No sé. De verdad, todos llegamos al mundo para ser algo y hacer algo. Algo de provecho. Yo creo que estoy aquí para llorar porque es lo único que se me da bien. Al menos tengo alguien a mi lado, mi perro. No me juzga. Sinceramente, no me lamento o sí. No sé que hacer de verdad. Casi todo el mundo va saliendo adelante. Yo no. Me quedo atrás. Son inteligentes, tienen una madre y se lo curran todo. Yo soy la tipica que a pesar de que haga lo máximo parece que doy un 0.0000000000001% Si hasta mi propio padre me dice que voy a acabar en Septiembre. Ya he perdido la fe en mi. La moral y todo lo que se puede llegar a perder. Y seguramente, si alguien alguna vez lee esto, piense que estoy exagerando que tengo que esforzarme un poco más. De verdad no sabes las palizas que me doy. Lo que hago por mantenerme estable, por tener una mente buena, por sacar un curso, por no agobiarme. Por absolutamente todo. Desde que nací todo fue de mal en peor. La gente de mi vida se fue. Y no han vuelto. Yo sólo pido, dejar de caer y empezar a subir. Pero mi vida se basa en un pozo sin fondo dónde no hay salida. Lo único que puedo hacer es tragar esta tristeza, y tirar para adelante. Como siempre. Como he hecho desde pequeña. Pero, ¿qué pasa cuando ya no puedo tragar más? Supongo que pasa esto. Plantarse delante de un ordenador a escribir tus penas que luego nadie va a leer, mientras tú lloras delante de una pantalla inerte, sola en casa; porque no quieres que tu padre se entere. Y esa es mi vida. Un pozo sin fondo, sin salida, sin nada. Dónde he ido perdiendo cosas y personas. Hasta quedarme en el absoluto silencio. Ya sólo me quedan mis lágrimas, dónde espero ahogarme.
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