Un segundo. Una palabra. Un momento. Un recuerdo. Una llamada. Todo eso pueden hacer cambiar el curso de tu vida. Hacer que estes en lo más alto o en lo más bajo. Pueden cambiar tu vida a bien o a mal. Ver como todo cambia, sin darte cuenta de nada. Ver cómo el día anterior estabas feliz, despreocupada, sin pensar en nada y al día siguiente en shock, triste y amargada. No sabes lo que puede pasar. Lo que va a pasar. Lo que puede suceder. No sabemos qué va a ser de nosotros al día siguiente. O que va a ser de nuestra vida.
Nosotros no sabemos el futuro. Sólo sabemos el presente y el pasado gracias a los recuerdos. Y cualquier cosa te pasa factura. Cualquier cosa pasada o presente te pasa factura en el futuro. Vivimos en un mundo en el que infravaloramos lo que tenemos, lo que nos dan, lo que damos y lo que recibimos. Dejate de chorradas como el móvil o la play, y mira por la ventana. No, mejor; sal a la calle. Abraza a los que quieres. Diles que les quieres. Porque la tipica frase que se dice de: " No se sabe lo que se tiene hasta que se pierde" es muy real. Valorar. Este mundo necesita más valoraciones y menos egocéntricos. Yo, mi, me, conmigo y mi propio ombligo decía una profesora mía. Debemos ser menos egocéntricos más exocéntricos (palabra inventada por mí) Necesitamos sentir más y pedir menos. Da, que nunca está de más hacer a alguien un poco más feliz.